La simpleza está definida entre tus ojos y lo que los míos pueden ver. Ya estoy cansado de trabajar y quiero ir a casa. Quiero estar en paz. ¿Es una pérdida de tiempo soñar con el descanso?
Y es que este bosque lleno de sombras solo atina a brillar cuando es de día y todos miran. Nunca aprendió a salvar su calor para la noche. El cerco que inventó alrededor de su débil tesoro, cayó el día en que conoció otra religión. El día que miró otro mundo cerrado después de más de 1200 días.
Hoy mi alma parece aprender cada día lo que guardaba debajo la corteza. Aprende a iluminar su propio rumbo y en ese afán aprende a ser independiente y no esperar la salida del sol.
Mientras el agua calienta y el viento sopla, cada gota de sangre es imagen viva de renovación. Ya me he acostumbrado a tu ausencia. Ya puedo vivir contigo cerca y lejos. Ya tengo un pie fuera y el corazón adentro. Mis primeros pasos como los de cualquier niño, ya saben donde quedan el dulce y las golosinas y donde quedan los abismos. Por ahora espero en el borde, esperando caer sin control, donde no exista la razón. Donde escribir ya no sea un pasatiempo sino la forma de crear vida.
No creo que vuelva a despertar y llamar un nombre de noche. Hay vacunas casi para todo y esta no es una enfermedad mortal. Después de todo ya tengo suficientes defensas para continuar el viaje y solo queda responder: hasta dónde alcanza el horizonte.
El sol ha vuelto a salir diariamente y no temo recaídas. Quizás porque aparecen para recordarte donde estuviste y seas capaz de comparar tu pasado y tu presente. Si estuve alguna vez prendido al pasado, bastó saber que me escuchaban para darme cuenta de que el pasado está dentro. Como dentro estará este momento y el de mañana.
Desde hoy escribo cada día una línea. En un momento habrán terminado estas y sentirás que no estoy cerca. Solo es un engaño de tu mente. En tus sueños te darás cuenta que siempre he estado aquí. En un momento estarás tentada de saber por qué escribí. En la eternidad comprenderás que nunca fue por ti. Estos días apenas entenderás mi compromiso, hasta pensarás en lo incierto de saberme así. ¿Pero quién pude entender un principio sin fin?
Desde hoy cada línea que leas en un libro, cada palabra que aparezca ante ti, podrá recordarte que puedo estar en todo y no solo lejos de ti. Aprenderás que puedo aparecer sin estar a tu lado.
Ya ves, escribo porque aprenderás, porque sabrás y entenderás. Porque leerás, porque pensarás. Y nada podrá alejarme. Al final nunca estuve, nunca estaré.
Cada día una línea para crear
Una línea para pensar
Una línea para extrañar
Una línea para el mañana
Una línea para que lo que he repetido en las líneas que vas acabando, no sean una monótona seguidilla sin sentido. Ya estoy cansado de trabajar ¿vamos a casa a descansar?